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Mujeres de Tokio

[En desarrollo]

Hanako, Maki y Miyuki representan tres generaciones de mujeres. Comunes y radicales a la vez. Ellas nos descubrirán las desigualdades hombre-mujer en Japón pero, sutilmente, situarán ante nosotros un espejo.

Kayoko tiene 24 años. Enciende cigarrillos, sirve bebidas y alimenta el ego masculino en un Kyabakura, uno de los locales de Tokio donde los oficinistas pagan por hablar con mu-eres. Justo antes de volver con sus esposas. Sus desinhibidas conversaciones con los hombres nos mostraran la hipocresía, las frustraciones masculinas y su incapacidad para aceptar la igualdad de la mujer, a la que temen más que aman.

Mashumi tiene 38 años, está casada y tiene dos hijos. Es una mujer con estudios, inteligente e independiente. Hasta que se casó y tuvo a su primer hijo. Entonces se vio anima-da a convertirse en ama de casa. Por el día, en su edificio de apartamentos solo hay mujeres, como ella, con las que conforma una sociedad sin hombres.

Desde hace 3 años Nobue sufre una erupción en el contorno de la boca y habla con los gatos. Tienen 64 años y le acaban de diagnosticar el Síndrome del Marido Jubilado. Dolencia que padecen algunas japonesas cuando su marido, un completo desconocido, vuelve a casa tras la jubilación.

Estas tres mujeres representan una misma. El contexto es deslumbrante. Japón, vanguardista y occidentalizado. Un espejismo de modernidad que esconde antiguas raíces de desigualdad. Quizás esa misma ilusión no nos permita ver que no somos tan diferentes.